martes, 30 de octubre de 2012

El hombre sabio, de Chuang Tzu

El sabio no es aquel que atesora conocimientos, sino el que practica el arte de la vida, entendiéndola siempre desde dentro, sin lo artificial de aquellos que la juzgan como ajenos o superiores al mundo. Desde el reposo y la tranquilidad el Camino se despliega ante él y lo puede encontrar en cada cosa que hace, porque sigue su propio Dharma. En este escrito, el maestro Chuang nos dejó su visión del hombre sabio:


Para el hombre sabio,
vivir es estar en armonía con los movimientos del cielo,
morir es parte de la ley del cambio.

Descansar es compartir los poderes del Yin,
y trabajar es mecerse en el Yang.

El sabio no busca ganancias
y no es vulnerable a las pérdidas.

Responde solo si le preguntan,
se mueve solo si lo empujan.

No tiene en cuenta los artificios de los filósofos,
ni el saber de los libros,
solo sigue su naturaleza.

Su vida es como una barca movida por el agua,
su muerte es como un reposo.

El agua permanece limpia si nada la
oscurece y tranquila si nada se interpone a su paso.
Si algo obstruye su camino pierde su
tranquilidad y su transparencia.

Igual que el agua es el hombre sabio y así
son sus poderes naturales.

Chuang Tzu

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