viernes, 21 de septiembre de 2012

La Virtud del Agua

Lao Tse (también llamado Lao Zi o Lao Tzu) sentía una profunda reverencia hacia el agua. Observando la Naturaleza se daba cuenta de que ésta representaba la mayor virtud del Tao. El agua caía del cielo y servía indistintamente a todos los seres adaptándose y cambiando de un lugar a otro para finalmente retirarse allá a las profundidades de la tierra cuando su trabajo hubiera concluido.

Es mejor ser como el agua,
que beneficia las diez mil cosas
Y no compite.
Se concentra donde los humanos no les interesa vivir,
cerca del Tao.
Vive en un buen lugar.
Mantén tu mente profunda.
Trata bien a los demás.
Sostén tu palabra.
Construye reglas justas.
Actúa correctamente.
Trabaja cuando es el momento.
Solamente no compitas,
Y no te irá mal.
(Tao Te Ching, VIII)

Por otro lado en la parte del clásico del "Te" (traducido normalmente como "virtud"), Lao Tse expone a través del agua la sutileza de la mayor de todas las fuerzas, fluyendo hacia el cambio sin imponer el cambio, sin conflicto, sólo actuando con todo lo demás y no en su contra. Lo débil y lo suave es el Camino mismo, por eso no podemos verlo ni tomarlo con las manos.

Nada en el mundo es tan suave y débil como el agua;
pero cuando ataca es dura y fuerte,
nada puede conquistar tan fácilmente.
Lo débil vence a lo fuerte,
lo suave vence a lo duro.
Todo el mundo sabe esto,
pero nadie lo logra.
Por lo tanto el Sabio dice:
Acepta la podredumbre de la madre tierra
y devendrás el amo de su suelo sagrado.
Acepta la mala fortuna de un país
y devendrás del rey bajo el cielo.
Las palabras verdaderas asemejan sus opuestos.
(Tao Te Ching, LXXVIII)

Nota: "aceptar" sería no atacar con el ego a las cosas tal cual son, entenderlas y percibir en todas ellas las causas, así como el Camino mismo manifestándose.

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