jueves, 27 de septiembre de 2012

En el mundo y más allá de él

Liu I-Ming (1737-?) fue uno de los últimos maestros taoístas conocidos en la edad moderna. Tras muchos años de viajes buscando la realidad de la enseñanza fundamental del Tao, advirtió apenado que la gran mayoría de practicantes se habían desviado del Camino original. Seguían duras prácticas secretas y otras creencias supersticiosas para logros meramente materiales y vanidosos. Había muchos autodenominados maestros iluminados que pretendían alcanzar fama y prestigio. "La gente persigue otras cosas y ha perdido el Tao verdadero".

Cuando alcanzó su experiencia trascendental comunicó que fue "como si viera al mundo entero en la palma de su mano y descubriera el Tao allá donde estuviera". Tiempo después escribió una serie de comentarios sobre los textos clásicos, para clarificar el mensaje eterno que está más allá de toda cultura y más allá de la conceptualización.

Entre sus comentarios está el que habla sobre estar "en el mundo y más allá de él":

El bienestar es algo importante para el Tao. Una vez que encaminas al Tao ¿por qué temer la vejez? Los espirituales inmortales nos han dejado métodos para obtener la energía vital que los aspirantes deberían practicar con mucho empeño. El hecho de volver a la raíz produce un té (virtud) que prolonga la vida. El hecho de volver la atención al interior es un bálsamo restaurador. Si no te cultivas en esta vida ¿cómo vas a saber a qué camino volver en la vida futura?

La armonía es importante para el Tao. ¿De qué sirve el escapismo quietista? Uno de los antiguos sabios se sirvió del comercio para realizar el Gran Camino. Otro cultivó el árbol espiritual trabajando como funcionario. El camino para trascender lo ordinario consiste en estar en el mundo, pero estar más allá de él. Al ser indiferente a la sociedad a pesar de vivir en la sociedad, uno entra en el refugio de los inmortales. Desde la antigüedad, han existido muchas personas que se han perfeccionado a sí mismas en los pueblos y en las ciudades.

LIU I-MING

Todavía muchos llegan al final de sus días buscando la inmortalidad del cuerpo, habiendo invertido gran parte de su tiempo y esfuerzo. Conocer la inmortalidad es ver la no-existencia. "Todo lo que nace un día, morirá otro", y sólo el creer en el falso 'yo' de las cosas les da existencia efímera. ¿Quién da existencia a qué cosa? Sutilmente y en silencio se escucha el río que emana de la Fuente.




2 comentarios:

  1. Excelente, sàmsara y nirvana comparten el mismo plano. Gracias por compartir éstas enseñanzas. La enseñanza de ser como el agua realmente maravilla su simpleza, y como simple que es "casi imposible" que la "logremos" poner en práctica habitualmente. Si fuera compleja el intelecto encontraría cientos de teorías de como "hacerla"...Llega un momento en el que el Tao (Camino) desaparece ¿Por qué? Porque uno ya no está en él, y éstos por qué van desapareciendo con la práctica.
    Felicitaciones por éste trabajo dharmático de diseminación.

    Les deseo una práctica fructífera

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    1. Muchas gracias por su comentario, querido Fa Chao.

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